Tras el éxito de “Me casé con un boludo”, la película argentina más vista de 2016, Adrián Suar, uno de los actores más taquilleros del cine nacional, vuelve a la cartelera el jueves con “El fútbol o yo”, el retrato de un hincha absolutamente narcotizado de fútbol a quien la vida se le desmorona mientras mira partidos del Torneo Argentino B.
El deporte rey, claro, es un tema clásico pero a la vez siempre vigente en la agenda de un país adicto a la pelota, a menudo, como Pedro Pintos, el protagonista de la cinta dirigida por Marcos Carnevale con guión del director y Suar, hasta el exceso: incluso, minutos después del final del partido más corto de la historia del fútbol argentino, los 5 minutos entre Riestra y Comunicaciones para dar final al partido por el ascenso a la B Nacional entre ambos, suspendido por incidentes.
“¿Cómo no lo vi?”, juega Suar al hincha irreflexivo al enterarse que el encuentro ya terminó durante la presentación del filme, y admite que la pasión futbolera “me toca muy de cerca, soy muy fanático”. “¡Ves todos los partidos de todos los equipos!”, le retruca, entre risas, Julieta Díaz, canalizando su personaje de la cinta, Verónica, la mujer afligida por esa costumbre tan argentina de que todo gire alrededor de la pelota.
Pintos llega a reorganizar compromisos por partidos entre equipos de otros países, y termina acudiendo a Alcohólicos Anónimos para trabajar su adicción, donde encuentra al personaje de Alfredo Casero, parte de un elenco que completan Peto Menahem, Dalia Gutman, Federico D’Elía y el hijo de Suar, Tomás.
Y Suar acepta que él también ha sabido en alguna ocasión reorganizar todo por el fútbol: “Si está jugando Barcelona no podés llamar”, afirma, medio en broma, medio en serio, y confiesa que la única que tolera su vicio es su madre.
Soltero y sin apuros tras su separación de Griselda Siciliani, Suar vuelve a bromear al decir que “ahora voy a mirar todo el fútbol que se me de la gana”, aunque intenta deslindarse, al menos un poco, del fanatismo extremo de su personaje, que “se va a la.... yo no voy a ir ahí”.
¿Qué tiene la pelota de magnética? “Fuga la tensión, es un universo que no te pide nada, que se aprecia en soledad... Los que jugamos de chicos ya a partir de ahí te genera algo de la memoria...”, intenta explicar lo inexplicable el actor, productor y guionista del filme, como tantos artistas intentaron hacerlo ya. Curiosamente, el cine nacional, sin embargo, ha tenido pocos acercamientos a la pelota, quizás por la dificultad de reducir el objeto del deseo a dos horas de película.
Algunos de los mejores exponentes del subgénero han intentado, incluso, utilizar el hecho deportivo de manera lateral, como disparador (desde “El hincha” hasta “El 5 de Talleres”), y el mismo recurso usaron Carnevale y Suar a la hora de escribir “El fútbol o yo”: “Es la historia no de un futbolero sino de una pareja. Es una historia de amor”, dice Carnevale, y cuenta que “lo que nos planteamos era contar la historia de una pareja que entra en crisis después de 20 años de matrimonio, con la pasión un poquito gastada. Como él tiene esta pasión, opta por meter la cabeza en cuanto partido se cruza. Se aferra al fútbol porque está tapando otros agujeros de corte emocional”.
Ese comportamiento compulsivo llega a tal punto que Pintos va a diversas canchas e hincha por varios equipos, siempre con la misma pasión porque “es un consumidor de fútbol”, explica Carnevale. Y Suar opina que, en realidad, no está tan lejos del “chiste” de la multiplicidad de camisetas del hincha promedio: “Yo soy hincha de Boca, pero me puedo calentar en un partido en España y gritarle muerto a Cristiano Ronaldo”.
SUSCRIBITE a esta promo especial